Bangladesh: pese a las promesas de paz prosigue la represión

Niños chakma tras un árbol, Bangladesh
Niños chakma tras un árbol, Bangladesh
© Mark McEvoy/Survival

Por favor, firma la petición.

Un año después de que el Gobierno de Bangladesh prometiera finalmente poner fín a las persecuciones de los pueblos indígenas del país, han aparecido informes de nuevos abusos.

Se suponía que El “Acuerdo de Paz” de 1997 ponía fin a décadas de conflictos entre los indígenas, conocidos como jummas, y los colonos bengalíes y el ejérctio.

Según dicho acuerdo, el ejército debía desmantelar los numerosos campamentos que tiene en la montañosa región al sudeste del país donde viven los jummas, conocida como las Chittagong Hill Tracts (CHT).

El ejército y los colonos que se han asentado en las CHT con su apoyo han cometido innumerables atrocidades en la zona, dando lugar incluso a una resistencia armada por parte de los jummas.

Cuando se firmó el acuerdo de paz entre las dos partes en 1997, había grandes esperanzas de que la persecución de los jummas terminase. Pero los sucesivos gobiernos no han logrado implementar los términos del acuerdo y muchos jummas que huyeron de su tierra natal a la India aún no han recuperado sus hogares ni sus tierras.

En 2009 la Liga Awami, el partido político que en su momento firmó el acuerdo de paz, accedió de nuevo al poder y se comprometió a cumplir por fin dicho acuerdo.

Pero un año después, no parece que la situación haya cambiado demasiado.

Muchos de los campamentos militares permanecen en funcionamiento, mientras el ejército sigue controlando las CHT, sembrando (mejor que extendiendo) el miedo y la intimidación.

En noviembre del año pasado, un soldado del campamento Ghilachari intentó violar a una mujer jumma. Entonces los jummas, en su mayoría mujeres, cortaron varias carreteras como respuesta al ataque. Pedían que se juzgara al soldado y que su campamento militar fuera desmantelado.

Siete personas resultaron heridas, algunas graves, cuando los soldados trataron de sofocar las protestas. A los periodistas que trataron de entrevistar en el hospital a las mujeres heridas se les denegó el acceso, y pese a que las autoridades prometieron por escrito que el soldado sería juzgado, no se ha tomado ninguna acción contra él.

Cientos de niñas y mujeres jumma han sido violadas por soldados y colonos desde la década de los años 60, cuando el Gobierno puso en marcha un programa para trasladar a los bengalíes pobres a la región.

Según el activista jumma, Subir Chakma: “Nuestras mujeres y niñas no están seguras. No pueden ir a las escuelas, no pueden ir a los ríos a por agua ni a darse un baño, no pueden ir al trabajo, no pueden ir a los templos, no pueden visitar a sus familiares, no pueden ir al mercado, no pueden ir a los bosques cercanos, no pueden trabajar en los arrozales y ahora tampoco pueden estar en casa. Las violan en todas partes”.

No obstante, se han producido algunos signos de avance en la implementación del acuerdo. Una brigada del ejército y algunos campamentos militares temporales han sido retirados y además se ha creado una comisión para resolver los conflictos territoriales. Sin embargo, muchos campamentos militares temporales siguen existiendo y la presencia continua de los militares y los colonos (a quienes el ejército apoya y alimenta) hacen que los jummas sigan siendo vulnerables a los abusos.

Los informes sobre torturas, violaciones y apropiaciones de la tierra siguen siendo habituales. Muchos jummas que huyeron de la violencia anterior no han recuperado aún gran parte de su tierra.

Los grupos jumma y sus simpatizantes, tanto de Bangladesh como del resto del mundo, han elaborado juntos una recogida de firmas en la que piden al Gobierno de Bangladesh que implemente en su totalidad el Acuerdo de Paz de 1997. Por favor, súmate a esta recogida de firmas.