Desalojan a indígenas de la selva Mau de Kenia incendiando sus hogares

Mujer ogiek junto a lo que queda de su hogar.
Mujer ogiek junto a lo que queda de su hogar.
© Survival

Matones y policías de paisano están destruyendo los hogares de miembros de la tribu de los ogiek, en la selva Mau de Kenia, dejando a sus familias en la indigencia.

Algunas casas fueron incendiadas hasta convertirse en cenizas, mientras otras fueron hechas añicos con sierras eléctricas y machetes.

Los ataques, que se produjeron en la zona de Ngongori, dentro de la selva Mau, comenzaron la semana pasada cuando la mayoría de los hombres ogiek se encontraba en un funeral a cierta distancia.

Los desahuciados creen que tras los ataques se encuentran propietarios de tierra de la zona con mucho poder, que quieren ampliar sus campos de trigo. En Ngongori apenas queda zona selvática porque los foráneos talaron buena parte de ella para la agricultura y la ganadería.

Los matones volvieron ayer para continuar con el ataque. Un indígena ogiek, Kiplangat Cheruyot, dijo a Survival:“la gente sólo chillaba y los niños se alejaban corriendo”.

No es la primera vez que a los ogiek desahuciados, sin titularidad oficial sobre su tierra pero que han vivido en ella durante generaciones, se les dice que tienen que irse. Según más declaraciones a Survival: “hace mucho que comenzaron a hacer esto. Destruyen casas a medida que las vamos reconstruyendo”.

A estos ogiek se los considera ocupantes ilegales en su propia tierra, hacinados entre los campos que poseen otros gracias a un desastroso esquema de distribución territorial llevado a cabo en la década de los 90, que permitió a personas corruptas adquirir grandes extensiones de la selva Mau.

Este esquema facilitó, además, la destrucción sistemática de gran parte de la selva, un error que el Gobierno keniata trata de solventar ahora con un proyecto de reforestación.

Pero no se está contando debidamente con los ogiek, habitantes originarios de la selva Mau, en el proceso de restauración. Como la mayoría nunca ha recibido títulos de propiedad, muchos temen ser sancionados por vivir en una selva que otros prácticamente ya han destruido.