Nueva Zelanda aprueba la Declaración de la ONU sobre derechos indígenas

Niños innu. Canadá aún no ha aprobado la Declaración de la ONU sobre pueblos indígenas.
Niños innu. Canadá aún no ha aprobado la Declaración de la ONU sobre pueblos indígenas.
© Serge Jauvin/Survival

El Gobierno de Nueva Zelanda aprobó oficialmente la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas esta semana, después de haberse opuesto a ella durante casi tres años. Únicamente Canadá y Estados Unidos siguen sin sumarse a la declaración.

El ministro de Nueva Zelanda para Asuntos Maoríes, Pita Sharples, anunció en Nueva York esta semana la histórica decisión. En declaraciones a los periodistas, Hone Harawira, miembro maorí del parlamento, dijo: “Este país reconoce los derechos de la mujer, los derechos de los trabajadores, los derechos de los perros; es fantástico que finalmente reconozca también los derechos de los pueblos indígenas”.

Los maoríes son el pueblo indígena de Nueva Zelanda y, como tantos otros grupos indígenas en el mundo, viven en unas condiciones de vida más precarias que las de sus homólogos no indígenas. La esperanza de vida de un maorí es entre nueve y diez años inferior que la de sus vecinos no maoríes, y mientras la tasa de muerte por cáncer entre el resto de neozelandeses ha disminuido, entre la población maorí ha aumentado.

El apoyo de Nueva Zelanda a la declaración no es incondicional. El primer ministro dejó claro en un comunicado que la declaración es un documento “aspiracional”, y que será implementado sólo “dentro del actual marco legal y constitucional de Nueva Zelanda”.

La Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas reconoce los derechos de los pueblos indígenas y tribales a elegir su propio futuro, su propia identidad, y a dar o denegar su consentimiento sobre aquellos proyectos que les afecten.

La mayoría de los países aprobaron la declaración cuando se hizo pública en el año 2007. Sólo Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia votaron en contra. Sin embargo, Australia cambió radicalmente su decisión el año pasado, en tanto que el gobernador general de Canadá anunció durante la apertura del parlamento este año la intención de apoyar la declaración en el futuro. La Administración de Obama, por su parte, está revisando la postura actual de Estados Unidos.

Aunque la declaración supone un paso importante en el reconocimiento de los derechos indígenas y tribales, no es legalmente vinculante. Survival desarrolla una campaña para que todos los países ratifiquen la única legislación internacional de carácter vinculante en materia de pueblos indígenas: el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. Hasta la fecha, sólo 20 países lo han ratificado.