Violencia contra indígenas que se oponen a empresas británicas en la India

Policías armados se enfrentan a los manifestantes en la comunidad de Chandia, Kalinganagar, en el estado indio de Odisha
Policías armados se enfrentan a los manifestantes en la comunidad de Chandia, Kalinganagar, en el estado indio de Odisha
© Samadrusti

La organización en defensa de los derechos indígenas Survival International ha pedido que se abra una investigación urgente sobre la creciente ola de violencia contra los pueblos indígenas del estado de Odisha (anteriormente Orissa), en la India. La policía abrió fuego contra los manifestantes que trataban de evitar la demolición de casas para la construcción de una planta de acero de la empresa vinculada al Reino Unido, TATA, propietaria de Jaguar, Land Rover, Corus y Tetley. A Survival le preocupa que las protestas que se desarrollan en el mismo estado contra Vedanta Resources, que cotiza entre los principales valores de la bolsa londinense (FTSE-100), también sean reprimidas de forma violenta.

En impactantes imágenes grabadas el mes pasado se ve cómo la policía abrió fuego sobre los indígenas que protestaban contra su expulsión para dejar vía libre a una planta de acero que TATA proyecta construir en su territorio. El tiroteo, que tuvo lugar en la zona de Kalinganagar (Odisha), se saldó con un muerto y varios heridos.

Al menos nueve personas resultaron heridas y Laxman Jamuda, indígena munda, murió. Según declaró su sobrino, Chandramohan, declaró: “La policía nos atacó y nos persiguió hasta que salimos de la comunidad; ancianas, niños, niñas pequeñas… todos fueron golpeados. Mi tío llevaba a mi hija en brazos. Le dispararon en la espalda y la metralla incluso alcanzó a mi hija en la mejilla”.

La administración de Odisha ha apoyado activamente a empresas como TATA, Vedanta y POSCO en proyectos que no han obtenido el consentimiento de aquellos en cuyas tierras operan.

Jema Hanaka, una mujer que fue golpeada por la policía en mayo, declaró: “Un corpulento policía empezó a gritar ‘destrocen todas las casas’… Le dijimos que teníamos todo aquí: casa, hogar, granjas, huertos, familias, todo. Los policías nos acosaron diciendo que somos pobres mendigos y que destrozarían nuestras casas costase lo que costase… Luego la policía nos atacó desde todos los flancos y nos apaleó sin piedad”.

Muchos indígenas de la región de Kalinganagar se oponen con amargura al proyecto de TATA, y se han resistido a él durante años. En 2006, al menos doce indígenas murieron cuando la policía disparó a los manifestantes. En marzo de este año, la policía y otros grupos abrieron fuego contra la comunidad indígena de Baligotha, hiriendo a unas veinte personas. Testigos de lo ocurrido dicen que destruyeron casas y vertieron queroseno en los pozos de agua de los que se bebía.

La industrialización del estado ha llevado a un aumento de la tensión social y a las intervenciones policiales. En el distrito de Jagatsingpur, los agricultores llevan resistiéndose a un proyecto metalúrgico de POSCO desde hace cinco años. Este mes la policía disolvió su manifestación pacífica usando gas lacrimógeno y porras.

Los indígenas dongria kondh de las colinas de Niyamgiri, en Odisha, también se están resistiendo a la construcción de una mina en sus tierras por parte de la empresa Vedanta Resources, que cotiza entre los principales valores del FTSE-100. El Gobierno de Odisha apoya a Vedanta, aunque el pueblo indígena ha dejado claro que no quiere la mina. La policía ha arrestado en varias ocasiones a habitantes de la zona que se manifestaban contra la mina y la refinería asociada a ella, y el personal de Survival ha recibido informes acerca de matones que intimidan a personas que hablan en contra de la empresa. Trabajadores de Survival fueron seguidos y acosados por matones durante una visita a la zona hace seis meses.

Survival teme que se desate una mayor violencia si no se detiene pronto el proyecto de Vedanta.

El director de Survival, Stephen Corry, ha declarado: “La violencia debe terminar. Imponer grandes proyectos industriales a pueblos indígenas que no los quieren es injusto, ilegal y sólo puede acabar en desastre”.