El pueblo indígena penan exige derecho a decidir sobre proyecto de presa

Las presas en la tierra de los penan avanzan a todo ritmo.
Las presas en la tierra de los penan avanzan a todo ritmo.
© Survival

El pueblo indígena penan de Borneo ha exigido que su opinión sobre una presa hidroeléctrica que se está construyendo en su tierra sea tenida en cuenta.

La construcción de la presa de Murum en el estado malasio de Sarawak está muy avanzada, e inundará la tierra de al menos seis comunidades penan. Los penan no fueron consultados de manera adecuada antes de que comenzara el proyecto.

Ahora se está preparando un “estudio de impacto social y ambiental” para el proyecto, a pesar de que la construcción ya está en un estado avanzado.

En un comunicado publicado este mes, indígenas penan de las comunidades afectadas preguntaban qué iba a pasar si el informe de impacto ambiental no es aprobado. El hombre penan Suarang Alung dijo: “¿Qué hará el Gobierno para recuperar la tierra, el bosque, los ríos y los recursos naturales que han sido destruidos?”

El comunicado del Comité de Asuntos Penan Pelieran-Murum insta al Gobierno a que no apruebe el informe de impacto hasta que lo haya sometido al escrutinio público, y a que tenga en cuenta sus opiniones.

Los penan han comunicado al Gobierno que si tienen que abandonar sus tierras para dejar paso a la presa, quieren poder elegir a dónde trasladarse. Pero el gigante del aceite de palma Shin Yang se ha instalado en la zona que ellos han sugerido, y tiene planes para una enorme plantación. “Shin Yang ha entrado en la zona ilegalmente sin nuestro consentimiento. Si se le permite talar mucho el bosque, no quedará más para que nuestra comunidad pueda mantener sus medios de vida”, dicen los penan.

La presa de Murum es la primera de una nueva serie de grandes presas hidroeléctricas que proyecta el Gobierno del estado de Sarawak, y que desplazarán a miles de indígenas.

La semana pasada, Survival International publicó un nuevo informe sobre el boom mundial en la construcción de presas para obtener energía “verde”, y su devastador efecto en los pueblos indígenas.