Nuevas pruebas de la existencia de indígenas aislados amenazados por una presa

Indígenas kayapó bailan en una manifestación contra la presa de Belo Monte.
Indígenas kayapó bailan en una manifestación contra la presa de Belo Monte.
© T Turner

Un pueblo indígena de la Amazonia brasileña ha desvelado nuevas pruebas de la existencia de indígenas no contactados en la zona de la megapresa de Belo Monte, y ha advertido de que estos indígenas están seriamente amenazados por el proyecto.

El pueblo indígena asurini ha informado de que, durante una expedición de caza, vieron a algunos indígenas no contactados en su hogar en la selva. También han visto huellas de los indígenas no contactados a tan sólo 70 km de distancia del lugar donde se planea construir Belo Monte.

La advertencia se ha formulado en una petición internacional que la Asociación de Defensa Etnoambiental Kanindé y la Sociedad por los Pueblos Amenazados ha enviado a la oficina del fiscal general de Brasil. La petición dice que Belo Monte amenaza la supervivencia de los indígenas no contactados y pide que no se construya la presa.

Vídeo de la realizadora Rebecca Sommer de un indígena asurini hablando sobre los peligros a los que se enfrentan los indígenas no contactados.

Si se construye, la presa de Belo Monte inundaría una amplia superficie de tierra, secaría algunas partes del río Xingú, traería inmigración a gran escala a la zona, devastaría la selva y reduciría la pesca de la que dependen los indígenas para su supervivencia.

El líder indígena Megaron Kayapó dijo el mes pasado: “¿Qué ríos tendremos para pescar? El Xingú es nuestro río, nuestro supermercado… Vivimos de la caza, de la pesca y de la agricultura… Siempre hemos estado en contra [de Belo Monte] y siempre lo estaremos”.

Los indígenas no contactados de la zona corren especial peligro, ya que tienen muy poca resistencia a enfermedades externas que podrían ser mortales para ellos.

La líder indígena Sheyla Juruna ha hecho un llamamiento contra la presa de Belo Monte, en el que la describe como “un proyecto de muerte y destrucción”, para recabar firmas internacionalmente para que se paralice el proyecto.